viernes, 17 de mayo de 2013

Al fin del amor

Con rosas a la ventana y lágrimas a la nada,
a gritos pidiendo perdón en la madrugada;
con la amargura de ningún error haber cometido,
tan sólo por pequeñas faltas mis promesas haber incumplido.

Y en la sombra susurra su voz triste:
"mi amor ya todo lo perdiste".

Y entonces mi corazón se hunde en llanto, 
es el precio por quererte tanto;
a punto de que las lágrimas corran
mi mente me recuerda: "los hombres no lloran".

¿Cómo es posible que bajo esa ternura increíble
se encuentre malvada una actitud tan impasible?

Rendido me siento junto a tu puerta,
es imposible que nuestra relación yazca muerta,
triste y afligido espero que cambies de opinión
suavemente a tu puerta susurro: ¡Recuerda nuestra unión!

¡Pero prefiero seguir en silencio
a seguir aguantando tu desprecio!

Entonces doy media vuelta dispuesto a marcharme,
a no seguir aguantando tu  cruel indiferencia,
encontré mi camino libre, sin ninguna interferencia
excepto por tu mirada, tus ojos empezaban a extrañarme.

En ese momento su corazón dio un grito de tristeza
vociferando desde adentro: "mi vida por favor regresa".

Tu corazón está de acuerdo con tus ojos,
pero tus palabras están sedientas de venganza
yo, por mi parte me cansé de tus enojos,
y mi alma por tus labios perdió su última esperanza.

Me gritas a la distancia: "vuelve y quedará todo perdonado"
y yo te respondo entre sollozos: "¡Sí, pero nada quedará olvidado!"

Y con la calma, a prisa viene la pesadez,
porque tus palabras resuenan una y otra vez,
pero no me digno a volver, no de ésta manera
¡No sucumbiendo a tu ternura traicionera!

¡Pero te extraño demasiado y con el alma
y empiezo lentamente a perder la calma!

Entonces en un rápido suspiro regreso,
esperando a que nuestro amor siga aún ileso,
y me quedo quieto... llorando bajo tu ventana,
esperando a que termine ésta tragedia tan mundana.

Que no acaba, no termina por más que lo intento,
por más esmero, sigo viviendo éste trágico momento.

Por fin aclaro mi mente, lo entiendo al pasar de las horas,
sin embargo sigo melancólico recordando cuántas auroras,
cuántas noches, cuantas tempestades con su brillo y su estruendo,
pero pese a todo eso, ahora con tu silencio lo comprendo:

Al amor mucho tiempo le toma cautivar,
pero por más tiempo que pase, ni un error sabe perdonar.





No hay comentarios:

Publicar un comentario