Suave, su cuerpo que tiembla
en la densa, espesa niebla
vislumbré, ahora me acuerdo
estupefacto en el frío su recuerdo.
De sus ojos: lágrimas errantes,
de sus labios, furtivos besos distantes,
sus caricias, dispersas en el viento
su corazón, sumido en sentimiento.
Fría y densa, niebla intensa
de sus besos queda zozobra
y en la sombra aún piensa.
El olvido difícil en esta obra,
el corazón de extrañar también se cansa
pero los recuerdos, de esos hay de sobra.
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