miércoles, 24 de abril de 2013

Noche, cada noche

Su sonrisa está impregnada en mí,
sus delicados rasgos me han desvelado cada noche,
¿cómo olvidarla así?
¿cómo olvidarla así?
¡Cómo olvidarla así!
Cada noche dulce dama,
su recuerdo vuelve a mi cama,
me embriago con su aroma,
¿cuál es su truco, qué es lo que trama?

Cada noche bella mujer
le escribo sin ceder,
se ha convertido en un deber,
hallar la forma de a usted tener.

Cada noche exquisita criatura
paso la noche en vela buscando una cura
¿para qué? ¡Para ésta locura
de la que me ha untado su dulzura!
cada noche
cada noche.

Cada noche a mi habitación llegas
en un momento mis pensamientos desordenas
¿Que no te busque es lo que esperas?
¡Yo te buscaría hasta en las arenas!

Eres una suave silueta
en la sombra disuelta
¿por qué tan contenta?
¿acaso, en mis sábanas envuelta?

¡Locura! ¡Éxtasis! ¡Amor!
no te vayas, me causarás dolor
de tu cuerpo volver a sentir el ardor
de tus labios probar de nuevo el sabor.

¿No volverás ya dulce sombra?
¿o cuál es acaso tu maniobra?
¡Quédate!, tenemos tiempo de sobra
al menos, hasta que termine la zozobra.

¿En serio te irás, mi pequeña amada?
¡Vuelve, oh vida anhelada!
¿Sólo vivirás en un recuerdo... congelada;
o sólo de la realidad alejada?

Dime, dime una palabra antes de irte,
o bien... déjame por última vez tocarte,
tus dulces besos, una vez más besarte,
tu voluptuoso cuerpo, antes de irte, volver a sentirte.

¿Nos volveremos a ver en un recuerdo?
¿Acaso un día seré tu dueño?
Respóndeme, ¡Mira que me estoy muriendo!
Y respondió, por primera vez y sin rodeos  -[Será entonces en un sueño]

jueves, 18 de abril de 2013

Romanza del recuerdo

Melancolía del ayer... sorpresa
triste del corazón que fue cobarde...
un adiós sin motivo, y que nos pesa,
cuando volver a la ilusión ya es tarde.

Y el alma dice al recordar un día:
“La culpa no fue tuya, sino mía.”

Tal vez a solas en el mismo instante
sin llanto ya que a las pupilas fluya,
dirá en la sombra la otra voz distante:
“La culpa no fue mía...sino tuya.”

Y las voces en callado giro,
se unirán en la noche en un suspiro.

Y queda en un azul de lontananza
sola una reja que un rosal enflora,
y lo que fue de dos una esperanza
ya para siempre en el dolor se llora.

Y un gemido que en llanto se disuelve
diciendo va: “La juventud no vuelve”.

Y enjugándose lágrima furtiva,
o en las manos oculta la cabeza,
vemos que como sombra pensativa
se sienta a nuestro lado la tristeza.

Y el alma llora ante esperanza trunca
lo que ya al corazón no vuelve nunca.

Entonces es el recordar la ronda
de lo pasado; la primera riña,
su dulce voz, su cabellera blonda,
y su adorable ingenuidad de niña.

Y triste siente el corazón herido
el dolor que nos deja un bien perdido.

“¿Dónde estarás...?” nos preguntamos, ¿dónde?
¿pasas entre los hombres sonreída,
o callado pesar en ti se esconde
si eres mitad acaso de otra vida?”

Lejana voz de lo que ya no existe,
cómo nos llegas desolada y triste.

“¡Siempre!”, decimos, y es la voz sincera,
juramos “¡Siempre!”, y el jurar no es vano,
y no es que el corazón cumplir no quiera,
es porque el corazón es barro humano.

El corazón ser fiel siempre ambiciona,
mas sin quererlo siempre nos traiciona,

y ¿para qué culparnos, y en la vida,
para qué disculpar promesa vana?
Se dice adiós y el corazón olvida
pero también lo olvidarán mañana,

el amor al olvido se eslabona,
y en amor, sólo es grande el que perdona.

Romanza del recuerdo
Ismael Enrique Arciniegas (1865 - 1938)
Lira de amor (antología poética colombiana)