sábado, 23 de febrero de 2013

Todavía

¿Y es esto amor? ¿El paso de los años,
la luz de la razón, los desengaños,
no han borrado el poder de la pasión?
El beso de la esposa, criatura
no tan bella cual tú, pero más pura
¿no ha borrado del tuyo la impresión?

Yo no lo sé. Yo la amo con mi vida,
y al mirarla de amor estremecida,
me estremezco también. ¿No es esto amor?
Quisiera levantarle un paraíso
como aquel que por Eva, Adán deshizo;
tanto así, tanto, la idolatro yo.

Mas ¡ay! cuando la miro, yo te miro;
yo escucho tu suspiro en su suspiro,
de tu acento la música en su voz;
el paso de tus plantas es su paso;
su labio, el mismo perfumado vaso
que tu amor un instante me ofreció.

Y, sin embargo, ¡ay!, tú no eres ella;
lo recuerdo muy bien. La tibia estrella
jamás abrasa como abrasa el sol;
en ti hallo el mar que proceloso brama;
en ella el lago que apacible clama:
tú eres el huracán; ella el rumor.

¿Te amo por fin? Yo no lo sé, lo ignoro.
Sueño contigo, y en mis sueños lloro,
y despierto pensando sólo en ti.
¡Quisiera verte, no dejarte nunca!
¡De nuestra historia desgarrada y trunca
las sueltas hojas yo quisiera unir!

Pero ¿será esto amor? No sé. Responde;
di si este cuadro tras de sí no esconde
la espantosa verdad de una pasión.
Di si no llora el alma con el llanto
que derraman los ojos; si en su encanto
quimeras o verdad los sueños son.

Dime, mujer, los ecos de mi lira,
cual los rayos sangrientos de una pira,
¿no llevan hasta ti su vibración?
¿Y ésta qué significa: indiferencia,
odio, desdén, o la mortal demencia
de una fiebre que agota el corazón?.

Todavía
Rafael Nuñez (1825 - 1894)
Lira de amor (antología poética colombiana)

sábado, 16 de febrero de 2013

La visita

Hoy le llevé flores a mi abuelita, unas rojas muy bonitas,
a mi abuelito lo saludé con tanto afecto como siempre lo hacía.
Mucho tiempo de no visitarlos, pero seguían ahí esperando,
esperando en el mismo lugar en el que nos habíamos separado;
mis abuelos por fin estaban juntos, después de tanto tiempo,
por fin están juntos, quizá por eso estén alegres, ya que lo de ellos es amor eterno.

Es mi culpa soltar lágrimas cuando los veo,
no es con intención, ¿cómo podría serlo?,
no es con intención la razón es que los extraño...
Pero no me gusta que me vean llorar
y mucho menos en ése lugar.
Los extraño de sobremanera,
intento no llorar pero las lágrimas,
ésas lágrimas agobian mi corazón, sofocan mi alma,
¿por qué están tan lejos?, ¿por qué no los siento?, ¡¿por qué no los veo?!,
¿por qué me duele tanto?, ¿por qué si están felices y juntos?;
quizá porque los extraño, quizá porque los añoro, quizá porque los necesito.

Es doloroso saber que ya es muy tarde,
es muy tarde para recibir un abrazo de ella,
muy tarde recibir un consejo paternal de él,
muy tarde, pero pase lo que pase,
ni por un segundo los olvido.

Es muy triste tener que despedirse a la hora azul del crepúsculo,
es muy triste sentirlos tan distantes, es muy triste contemplar,
a unas pocas horas de la negra noche el frío fúnebre,
es muy triste saber que ya no están; es muy triste llorar solo sobre dos tumbas.

Elegía a los abuelos
Imagen obtenida de internet.