Realidad, 2012
Encantadora señorita:
En la mañana, después de separarme de ti;
Desde que la conocí no he dejado de pensarle ni un segundo, y aunque usted muy bien sabe que la conocí en un sueño, desde ese momento mi vida pasó de la realidad al ensueño; ahora veo la realidad muy abstracta, si usted supiera lo mucho que espero que caiga la noche para poderla ver, si tan solo supiera que me paso todo el día, esperando a verla de nuevo; aunque bien sabe que cada vez que llega la noche estamos juntos, cada mañana -lastimosamente- nos separamos. Créame que no es de mi agrado dejarla cuando tengo que volver a la realidad, no es ameno ver las lágrimas en sus ojos cada vez que nos separamos y ni se imagina cuanto le pienso, pero espero que con esto por lo menos pueda imaginar la proporción.
El mayor problema es aparte del ya mencionado, que jamás la he visto en "la realidad", no sé ni su nombre, no sé de dónde es, no sé siquiera como comenzó a aparecer en mis sueños y aunque sus palabras deleiten mi oído y yo sea -o al menos eso siento- merecedor de su cariño cada vez que me acerco a su oído a decirle lo mucho que me gusta, debe saber que me siento confundido, al verla a usted solamente en mis sueños comienzo a pensar que usted es solo un producto de mi imaginación, de mi idealismo excesivo y obsesivo; y en realidad siento como si usted hubiera llegado en el momento en el que mi mente la exigía.
En el umbral de la mañana, en la que me separo de usted me di cuenta que se cierra el portal que une nuestros mundos, porque aunque intente entrar de nuevo, no puedo, estoy en la triste realidad; sin desviarme de mi punto, quisiera decirle que aunque es de mi total agrado estar con usted, quisiera que se alejara de mí, porque bien se imaginará que no puedo esperarla sin saber si es o no real, y en realidad es tortuoso estarle esperando, y cuando no, estar mirando hacia todas las direcciones esperando encontrarle en algún punto o que el mundo tenga alguna indulgencia y me dé una señal suya. Ahora, ya cambiando un poco el tema, para su respuesta tendré que ingeniar algo con lo cual pueda pasar éste papel a el otro mundo, entonces así podré saber su reacción, perdone las molestias, discúlpeme por enamorarme de usted sin saber si era real, discúlpeme las lágrimas que le provoco cada vez que despierto, discúlpeme esta carta y disculpe el motivo, pero es lo mejor.
Atentamente,
Su fiel soñador; el que la idealiza cada noche.